El arte de la guerra política salvadoreña

Por Sergio Rodríguez Ávila

Personalmente no la viví, estaba muy pequeño, pero si de algo conocen una buena parte de los salvadoreños es lo tremendo que es vivir bajo un conflicto armado, una guerra. Sin embargo, gracias a Dios desde hace dos décadas los salvadoreños nos unimos y vivimos en paz. Lo que sí está claro y lo vemos de manera palpable en la política, es que algunas de las calenturas del pasado continúan estando presentes y nos abstienen a los salvadoreños de sacar a nuestro país adelante.

No mencionaré a ninguna persona o institución en específico, pero los invito a sacar sus propias conclusiones. Sino, dicho de una manera coloquial, a quien le pique que se rasque. De antemano, cualquier similitud con algún caso en la vida real no es más que pura coincidencia.

Viéndolo de una manera diferente, El Salvador vive en paz, pero debido a que pasó su guerra a la política. Por supuesto que esto es lo mejor que nos pudo haber pasado a todos en comparación a la situación anterior, pero mientras no haya un relevo generacional completo en toda nuestra sociedad, incluso la mentalidad y opinión colectiva, el rechazo radical estará palpable. Sin embargo, tomando esto como un hecho, que estamos en una guerra política, esta guerra tiene que tener generales, comandantes, coroneles, peones.

Sun Tzu, el gran estratega militar y filósofo chino, quien vivió siglos antes de Cristo, autor del libro “El arte de la guerra”, escribió lo siguiente: “Toda guerra es el arte del engaño. Por lo tanto, cuando podemos atacar, debemos parecer incapaces de hacerlo; cuando estemos cerca, debemos hacer pensar al enemigo que estamos lejos; cuando estemos lejos, debemos hacerlo pensar que estamos cerca…” También escribió lo siguiente: “El líder hábil somete las tropas enemigas sin ninguna batalla”.

Por lo tanto, considero que al analizar la situación de nuestro país, las opiniones, arrogancias, prepotencias, mentiras y engaños que leemos, escuchamos y vemos, no es más que parte de la guerra que vivimos, no es más que presentarnos al arte del engaño.

Aquellos que veamos prepotentes y agresivos demuestran miedo y debilidades; aquellos que ataquen con sus palabras, actitudes y revanchismos, demuestran incapacidades e impotencias. Sin embargo, aquellos que no reconozcan estas situaciones, no serán más que víctimas de este arte del engaño.

Esto no quiere decir que uno debe volverse inocente, ignorante, incompetente y desactualizado. Al contrario, las batallas solamente se ganan si se conoce al enemigo. Como también Sun Tzu decía: “Por eso el dicho: Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, cualquier batalla que ganes también será una perdida”.

En El Salvador hay personas que quieren sacar al país adelante, y otros que solamente buscan continuar luchando en batallas que al final no hacen más que destruirnos, atrasarnos y empobrecernos. Ambos tipos de personas están presentes en todos los estratos de nuestra sociedad, sin discriminación de clases sociales o ideologías. Mientras no sepamos diferenciar entre estos tipos de personas y especialmente a desengañarnos, eligiendo a líderes o generales de todos los partidos que realmente sean personas que quieren sacar adelante al país, continuaremos en esta guerra de engaño.

El autor es Lic. en Economía.

Compartido en http://www.elsalvador.com

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