Entre Menchúes, Daríos y Romeros.

Por Federico Calderón
Colaborador en @CentrodeAmerica

Estudiante de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Ave Maria University – Latin American Campus

Muchas veces nos encontramos con historias, reportajes, documentales y noticias sobre personas que cambiaron el mundo, personas que giraron el curso de sus vidas hacia una causa en particular, económica, política, religiosa, son esas personas que sobresalen de los demás, no por su físico, no por sus amistades, tampoco por sus enemigos sino por el motivo que poseían para hacer algo diferente, único, que muchas veces nadie se atreve a hacer. Es cierto que hay una cantidad remarcable de estas personas entre las cuales se destacan políticos, religiosos, poetas, escritores, pacifistas y todas esas personas importantes que nos enseñan en secundaria, y en alguna historia o documental de algún medio de comunicación.

Cuantas veces en secundaria alcanzamos a escuchar la historia de Martin Luther King(EEUU), y su labor crítica en Estados Unidos al frente del movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos, o del gran hombre que nos mostró que la paz es el mejor camino y que no es utopía, Gandhi (India), o hemos visto los hermosos poemas de Neruda (Chile) y Benedetti (Uruguay), pues sí, fueron figuras importantes que alcanzaron niveles de admiración muy altos. La pregunta es: ¿Dónde queda la generación Centroamericana? Por supuesto que este pedacito de tierra, este Istmo tiene mucho de qué hablar y un potencial en sus personas de la calidad de pacifistas como Gandhi, siempre luchador por la injusticia social y sus compatriotas tenemos a  Mons. Romero. (El Salvador) Poetas de la calidad de Pablo Neruda y Mario Benedetti, nos encontramos con Rubén Darío (Nicaragua) y luchadores por las causas sociales y los derechos humanos de la calidad de King, se llama Rigoberta Menchú (Guatemala). Pero, ¿por qué entre la misma Centroamérica desconocemos tanto sobre estos personajes?, curiosamente la mayoría sabe acerca de los nombrados internacionales, pero de nuestra misma gente, conocemos poco.  Esto se debe al sistema, sí, al sistema educativo y cultural en especial de cada uno de los países centroamericanos, ya que en las materias impartidas durante la formación escolar se relata poco o nada sobre estos personajes. Para muestra un botón, en El Salvador cuando en secundaria se abordan los derechos humanos y civiles del individuo, es raro que se mencione al Premio Nobel de la Paz concedido a Rigoberta Menchú en 1992, y estamos hablando de Guatemala, hermano de El Salvador con una distancia entre sí de 481 km o 6 horas vía terrestre de capital a capital. También nos encontramos con el caso de Nicaragua, cuando en la materia de Historia de América, abordan minúsculamente los acontecimientos del istmo Centroamericano y la guerra civil en El Salvador en la cual Oscar Arnulfo Romero, o Mons. Romero, jugó un papel muy importante siendo la voz de los sin voz.

romero

Es esa tendencia de los Centroamericanos a pensar que lo de afuera es mejor que lo nuestro (Malinchismo), esa inclinación a pensar que las pupusas, gallo pinto, el quesillo y las baleadas son inferiores a la pizza, hamburguesas y demás alimentos transnacionales que invaden nuestros hogares día a día. Esa preferencia hacia lo externo lo que nos hace ver de manera extraordinaria a un Luther King más que a una Menchu, a un Gandhi más que a un Romero y a un Neruda más que a un Darío.  Cada país tiene su propia historia, y no se trata de dejar de admirar a esas personas, sino de tomar conciencia de que también tenemos lo nuestro. Es así como cuando una madre se alegra por los logros del hijo, ella sabe que hay otros niños inteligentes, pero esta consciente del potencial del suyo y se emociona por todo lo que es.

rigoberta menchu

Aprendamos a darle mayor importancia a lo nuestro, ya que de ellos podemos aprender y tomar nota para tener memoria histórica en un futuro. Centroamérica somos todos, una gran familia geográficamente dividida, las acciones de estos grandes personajes rompieron esas barreras, trascendieron fronteras y colocaron a cada país en el libro de la historia, es momento de reflexionar en sus causas y admirarles como lo merecen. Así como el premio Nobel de la Paz 1992 lo expresa:

“Nuestra historia es una historia viva, que ha palpitado, resistido y sobrevivido siglos de sacrificios” Rigoberta Menchú

One thought on “Entre Menchúes, Daríos y Romeros.

  1. Me parece muy interesante tu entendimiento y percepcion de este importante tema Federico.
    Tu hermano de household: Kellyer Gonzalez.

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